Sobre las várices

Las várices son la expresión más común y visible de la patología venosa. Se trata de la dilatación, elongación y tortuosidad de una vena superficial, acompañada de insuficiencia valvular. Es una enfermedad que afecta al 45 por ciento de la población, sobre todo a la población femenina, en una proporción de 3 a 1 respecto a los hombres.

Generalmente, su aparición se da después de la pubertad, es decir, entre los 20 y 30 años.

Como es el tratamiento

Se utiliza la irradiación con luz amplificada controlada (LÁSER) bajo protección analgésica, que se logra mediante frío direccional para evitar el dolor.

La sesión dura de 30 a 40 minutos y se repite entre 4 y 6 veces, en sesiones separadas a lo largo de 20 a 30 días, durante los cuales se trabaja sobre toda la superficie de la pierna.

El paciente queda en reposo sólo un par de horas, y luego vuelve a su actividad normal. Debe evitar exposición solar desde 20 a 30 días después de cada sesión con su especialista.
Comparado con los tratamientos convencionales, el LÁSER no requiere incisiones ni punciones quirúrgicas, con lo cual el paciente evita la anestesia general o local con fármacos, ya que no necesita suturas ni curaciones. El tratamiento tampoco deja manchas ni cicatrices o rastros.

Evolución

La evolución posterior del paciente depende de medidas “higiénico-dietéticas” generales, como llevar adelante una dieta adecuada o una actividad física acorde con su edad.
Un masaje diario de cinco minutos también alivia los síntomas. No se recomienda
usar ropa ajustada ni tacones altos.

Para evitar la dilatación de las venas, se debe prevenir la exposición prolongada al calor y/o aplicar masajes de agua fría en las piernas. Si el paciente debe pasar muchas horas de pie o sentado, se le sugiere usar medias de compresión.